Fútbol masculino: EN LA COPA AMÉRICA, LA SUERTE LE REGALA UNA CHANCE MÁS A LA SELECCIÓN

Argentina empató con Paraguay. Comenzó perdiendo, el VAR le regaló un penal y Armani atajó otro. El funcionamiento sigue sin aparecer y solo vale ganar ante Catar.

(Por Ezequiel P. Pernica –  Agencia VEIEM 360 para «Deporte Argentino Plus»)

Con un aura similar al episodio de Bronnitsy y aquella asamblea entre los jugadores y Jorge Sampaoli, Argentina llegaba al Mineirao con más dudas que certezas. Y además cuatro cambios. Los experimentados Agüero y Di María, afuera. Adentro, el vértigo de Pereyra y el empuje de Lautaro Martínez. Además de la presencia de Milton Casco en el lateral derecho en lugar de Saravia, quien no gozó de un buen debut ante Colombia. De Paul, de lo mejor en San Salvador, se decantaba en el once inicial y el nombre de Guido Rodriguez era el más fuerte para salir de la alineación.

A pesar de los cambios, volvió a verse una Argentina apática. Aunque si bien tuvo más distribución y posesión con la pelota, no pudo reflejarlo en el arco rival ya que la única situación que gozó Argentina de manera clara fue apenas un tiro libro de Lionel Messi. Pese a la leve mejoría que se veía en el funcionamiento debido a un mediocampo más poblado, la albiceleste volvió a mostrarse tan endeble como ante el conjunto cafetero. A pesar del dominio casi absoluto del esférico, a pesar de la hegemonía, Paraguay contragolpeó por derecha con Derlis González y los de Scaloni volvieron a llevarse un susto.

Fue después de ese tiro libre de Messi, que terminó con destino en las manos de Fernández, que la Selección volvió a sentir ese golpe anímico casi fatal del primer partido. Almirón , la joya que supo brillar en Lanús, se llevó el balón por la izquierda y desbordó sin que nadie se lo impidiése para asistir a Richard Sánchez e inaugurar el marcador ante la pasividad de los zagueros. La historia se repetía como en San Salvador y el aura de pesimismo volvía a asechar en el aire.

La fortuna deja viva a la Selección

Con Agüero, en lugar de Pereyra, el equipo levantó el ritmo y se entusiasmó. El ex Independiente y el ex Racing parecían entrar en sintonía junto con Messi. El delantero del Manchester City le dio un pase magistral a Lautaro Martínez, quien de emboquillada intentó empatar el partido pero el travesaño le negó la oportunidad de hacer su primer gol oficial con la Selección. Instantes después, el VAR decretaría una mano en el área y le daría la carta de «Vale por una vida» que tantas veces se hallan en los juegos de mesa gracias a esa ayuda que da la suerte. Messi intercambió por gol.

Argentina era otra. El gol, el penal, ese guiño del destino que regaló una vida más era bien recibido por una albiceleste que la necesitaba. Hasta que Otamendi, de un bajo nivel en esta copetición continental, cometió penal al saltar con una vehemencia absurda con Derlis González. Armani, con mucha mala fortuna con la albiceleste y sin poder reflejar su buena actualidad, se haría cargo y dejaría vivo al equipo, deteniendo el disparo rasante al palo izquierdo de Derlis.

Otra vez, Argentina tomaba una carta del mazo y la fortuna le sonreía. La suerte le daba una chance más para revivir. No obstante, Scaloni no supo aprovecharla. Rompió la sociedad entre Lautaro y Agüero, sacándo al ariete del Inter y enviando a Di María, quien otra vez no pudo entrar en sintoníahasta los últimos minutos finales. El cambio enfrió la dinámica y entorpeció la fluidez que había desarrollado Argentina hace unos instantes. Suárez poco pudo aportar en lugar de De Paul, sin tiempo ni recursos.

Argentina deberá ganarle si o sí a Catar para poder acceder a la segunda ronda de la Copa América. La apatía, la falta de ideas, los altibajos anímicos y la evidente vulnerabilidad, hacen un escenario realmente difícil para una etapa que no se puede superar a pesar del tiempo. Los fantasmas de la fatalidad de Bronnitsy vuelven a acechar a la Selección, un año después y en el propio continente.